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ACTIVIDAD FÍSICA, SALUD Y CALIDAD DE VIDA

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Artículo que enumera y detalla los principales beneficios que la práctica de actividad física tiene para la salud.
El cuerpo humano ha sido diseñado para moverse y requiere, por tanto, realizar ejercicio de forma regular para mantenerse funcional y evitar enfermar. Está demostrado que el sedentarismo es un factor de riesgo para el desarrollo de numerosas enfermedades crónicas, entre las que destacan las cardiovasculares por representar una de las principales causas de muerte en el mundo occidental. Por otro lado, el llevar una vida activa es muy saludable, y produce numerosos beneficios tanto físicos como psicológicos: existe una relación directa entre la actividad física y la esperanza de vida, de forma que las poblaciones físicamente activas suelen vivir más que las inactivas. También es una realidad que las personas sedentarias que inician un programa de ejercicio físico tienen la sensación subjetiva de encontrarse mejor que antes, tanto desde el punto de vista físico como mental, es decir, tienen mejor calidad de vida.

Para la Organización Mundial de la salud (OMS) estar sano es "el estado de completo bienestar físico, mental y social y no sólo la ausencia de enfermedades". Si nos ajustamos a esta definición parece evidente que la práctica de ejercicio físico es positiva para la salud.
Beneficios de la actividad física para la salud

El organismo humano, como consecuencia del entrenamiento físico regular, presenta en sus diferentes aparatos y sistemas modificaciones morfológicas y funcionales que denominamos adaptaciones, las cuales van a permitir prevenir ó retrasar la aparición de determinadas enfermedades y mejorar la capacidad de realizar un esfuerzo físico. Una persona entrenada será capaz de correr a la parada del autobús sin cansarse demasiado, subir las escaleras del metro sin llegar jadeando, jugar con sus hijos con mayor vitalidad e incluso desafiar a sus amigos a un partido de su deporte favorito.

En la actualidad hay evidencias suficientes que prueban que aquellos que llevan una vida físicamente activa pueden obtener una larga lista de beneficios para su salud, como son los siguientes:
·  Disminución del riesgo de mortalidad por enfermedades cardiovasculares en general y en especial por cardiopatía isquémica.
·  Disminución del riesgo de padecer ciertos tipos de cáncer, como el de colon, y mama.
·  Prevención y/o retraso del desarrollo de hipertensión arterial, y mejora del control de la tensión arterial en hipertensos.
·  Mejora del perfil de los lípidos en sangre (reducción de los triglicéridos y aumento del colesterol HDL).
·  Ayuda al control y regulación de las cifras de glucosa en sangre. Disminución del riesgo de padecer diabetes mellitus no insulino dependiente o tipo II (DMNID).
·  Mejora de la digestión y la regulación del ritmo intestinal.
·  Incremento de la utilización de la grasa corporal y ayuda en el control del peso.
·  Mantenimiento y mejora de la fuerza y la resistencia muscular, aumentando la capacidad funcional para realizar otras actividades necesarias en la vida diaria.
·  Ayuda al mantenimiento de la estructura y función de las articulaciones. La actividad física de intensidad moderada puede ser beneficiosa para las personas diagnosticadas de artrosis.
·  Combate el estrés. Ayuda a liberar tensiones y a conciliar el sueño, mejorando su calidad.
·  Mejora la imagen personal y la autoestima. Permite compartir actividades con la familia y amigos.
·  Ayuda a luchar contra los síntomas de la ansiedad y depresión, y aumenta el entusiasmo y el optimismo.
·  Ayuda a establecer unos hábitos de vida cardiosaludables en los niños y a combatir los factores (obesidad, hipertensión, hipercolesterolemia, etc.) que favorecen el desarrollo de enfermedades cardiovasculares en la edad adulta.
·  La actividad física en general y de forma especial aquella en la que se soporta peso, es esencial para el desarrollo normal del hueso durante la infancia y para alcanzar y mantener el pico de masa ósea en adultos jóvenes. Es una forma de tratamiento de la osteoporosis en el mayor.
·  En adultos de edad avanzada, disminuye el riesgo de caídas, ayuda a prevenir o retrasar las enfermedades crónicas y aquellas asociadas con el envejecimiento. De esta forma mejora su calidad de vida y aumenta la capacidad para vivir de forma independiente.
·  Ayuda a controlar y mejorar la sintomatología y el pronóstico en numerosas enfermedades crónicas (cardiopatía isquémica, hipertensión arterial, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, Obesidad, diabetes, osteoporosis, etc.).
Hace años el Dr. K. H. Cooper definió el ejercicio físico como "el método para poner más años en la vida y más vida en los años". La mayoría de las personas pueden beneficiarse de la realización de actividad física de forma regular. No obstante es frecuente que la gente piense que ya hace suficiente ejercicio en el trabajo o en casa, o que son mayores para empezar a practicar algo o que su forma física ya es demasiado mala para intentar recuperarla. En muchas ocasiones es la pereza, o el miedo a cansarse lo que hace que ni siquiera se llegue a intentar emprender alguna actividad. Es muy importante que todas las personas participen en un programa de ejercicio físico regular como parte de un estilo de vida sano, que además va a permitir afrontar todos los acontecimientos de nuestra existencia con mayor optimismo y mejor disposición.

Durante la infancia y adolescencia se suele mantener un nivel de actividad física suficiente a través del juego y de la práctica de diferentes deportes. Pero las oportunidades de realizar ejercicio físico disminuyen a medida que nos hacemos adultos. Debido a los grandes inventos de los últimos tiempos, que suponen adelantos y comodidades en todos los campos, se ha producido una reducción drástica de la cantidad de actividad física que es necesaria hacer tanto en las labores cotidianas de la casa, como en los desplazamientos (coche, autobús) o en el trabajo y en el tiempo de ocio. En cualquiera de los países del mundo llamado desarrollado, los indicadores de actividad física muestran cifras realmente desalentadoras. Según distintas estadísticas el sedentarismo afecta entre un 40 a un 60 % de la población, y sólo 1 de cada 5 individuos alcanza el mínimo de actividad recomendado para la salud.

En mayo de 2004, la Asamblea Mundial para la Salud propuso la Estrategia Mundial sobre Alimentación, Actividad Física y Salud, solicitando a los gobiernos de todos los países que elaboraran planes nacionales adaptados a su entorno e idiosincrasia cultural, con el fin de modificar los hábitos de vida no saludables (WHO 2004). La organización expreso sobre todo, su preocupación por el descenso de la actividad física entre los niños y los adolescentes.

Los objetivos principales de esta Estrategia Mundial son:
·  Concienciar a la población de la influencia positiva de la dieta y el ejercicio sobre la salud.
·  Promover unos hábitos de vida saludable en todos los sectores de la sociedad centrándose en la alimentación sana y la realización de ejercicio físico de forma habitual.
·  Monitorizar datos científicos e influencias clave de la dieta y el ejercicio; favorecer la investigación en las áreas relevantes, con evaluación de estas intervenciones.
Dra. Nieves Palacios Gil-Antuñano. Especialista en Endocrinología y Nutrición y en Medicina de la Educación Física y el Deporte.